Aumento óseo horizontal y reconstrucción de tejido queratinizado alrededor de un implante en posición 4.6

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La pérdida ósea periodontal, la recesión gingival, la extracción dental y el uso a largo plazo de prótesis removibles suelen producir defectos alveolares, tanto de hueso como de tejido blando, que evitan la colocación de implantes de una manera óptima. Por fortuna, las continuas innovaciones en las técnicas quirúrgicas y los avances en la comprensión biológica de las técnicas regenerativas han llevado a una mayor capacidad de predicción para reconstruir los defectos del reborde alveolar.

El hueso es un tejido único que tiene la capacidad de regenerarse por completo a sí mismo. Sin embargo, debido a su estructura rígida calcificada, tiene requisitos específicos que deben respetarse para lograr su regeneración. La nueva formación ósea es, en esencia, dependiente del establecimiento de un suministro adecuado de sangre a través de una nueva angiogénesis, a la vez que mantiene una fijación o estabilización rígida para la formación ósea. Cualquier micromovimiento de los segmentos de hueso durante la cicatrización genera la interrupción del suministro sanguíneo y un cambio morfológico en el tipo de tejido que se forma (tejido conjuntivo fibroso). La técnica de Regeneración Ósea Guiada (ROG) pretende excluir a las células indeseables del espacio a regenerar mediante el uso de una membrana, protegiendo el coágulo sanguíneo, lo que permite que se establezcan las células osteogénicas. Puesto que el mantenimiento del espacio es un requisito indispensable para la regeneración, se han utilizado materiales de injerto para facilitar la formación ósea dentro del espacio a regenerar, permitiendo que se dé el crecimiento óseo posterior y el reemplazo del injerto por hueso vital.

Las dehiscencias son deficiencias óseas en la dimensión horizontal del hueso que expone la parte coronal del implante, a la vez que mantiene suficiente volumen óseo alrededor del resto de las superficies del implante. Cuando son pequeñas suelen tratarse durante la colocación del implante, ya que éste queda estabilizado por medio del hueso nativo.

Por otro lado, y respecto al tejido blando periimplanterio, la mucosa queratinizada tiende a encontrarse anclada con más firmeza por fibras de colágeno al periostio subyacente que la mucosa no queratinizada, que tiene más fibras elásticas y tiende a estar movible en relación con el hueso subyacente. Por ello, cuando hay una carencia de tejido queratinizado, los pacientes tienden a quejarse de dolor y molestias al realizar los procedimientos de higiene bucodental. Esta situación favorece la contaminación bacteriana del implante y, por ello, el desarrollo de periimplantitis, enfermedad en la que se produce pérdida del hueso de soporte, y que puede conducir finalmente a la pérdida del implante. Los síntomas por esta carencia se alivian al incrementar la cantidad de tejido queratinizado, firmemente unido, alrededor de los implantes mediante injertos de tejidos blandos.

A continuación, se presenta el caso de un hombre de 65 años de edad al que se le colocó un implante en posición 4.6 asociado a una regeneración ósea horizontal por un defecto tipo dehiscencia. Posteriormente a la integración del injerto óseo, se realizó una cirugía mucogingival consistente en un trasplante de mucosa gingival para incrementar la cantidad de tejido queratinizado alrededor del implante. Finalizada la cicatrización, se fabricó una corona implantosoportada de metal-cerámica.

Situación inicial. Nótese el defecto horizontal de la cresta

Dehiscencia del implante. Nótese las corticotomías alrededor de la zona a regenerar

Injerto óseo particulado

Protección del injerto mediante una membrana de barrera estabilizada con chinchetas

Situación a los 6 meses. Regeneración completa con cobertura total de implante

Injerto gingival para obtener una mayor cantidad de mucosa queratinizada periimplantaria

Situación a los 2 meses. Se dispone de más de 2 mm de encía insertada periimplantaria

Implante restaurado con una corona de metal-porcelana